El Medio interplanetario

   El espacio entre los planetas está lejos de estar vacío. Contiene: radiación electromagnética (fotones); plasma caliente (electrones, protones y otros iones) también llamado viento solar; rayos cósmicos; partículas microscópicas de polvo; y campos magnéticos (principalmente el del Sol).

   Mientras que la radiación del Sol es obvia, los otros componentes del medio interplanetario no fueron descubiertos hasta hace muy poco tiempo.

   La temperatura del medio interplanetario es de unos 100.000 K. Su densidad es de alrededor de 5 partículas/cm3 cerca de la Tierra, y decrece siguiendo una ley de la inversa del cuadrado de la distancia al Sol. Sin embargo, la densidad es muy variable, puede alcanzar las 100 partículas/cm3.

   Aunque es muy tenue provoca efectos medibles en las trayectorias de las naves espaciales.

   Excepto en las cercanías de algunos de los planetas, el espacio interplanetario está ocupado por el campo magnético del Sol. Sus interacciones con el viento solar son muy complejas. A menos de unos pocos radios solares de distancia del Sol el campo magnético determina el flujo del viento solar; la mayor parte del flujo queda atrapado en lazos magnéticos. Pero algunas regiones del campo magnético solar están abiertas, permitiendo escapar al viento solar. Más allá el plasma domina y el campo magnético queda confinado en el flujo de partículas.

   Algunos planetas (como la Tierra y Júpiter) tienen su propio campo magnético. Éste crea una pequeña magnetosfera que predomina sobre la influencia del Sol dentro de sus fronteras. La magnetosfera de Júpiter es muy grande, extendiéndose más de un millón de km en todas direcciones y hasta la órbita de Saturno en la dirección opuesta al Sol. La de la Tierra es mucho más pequeña, extendiéndose sólo unos pocos miles de km, pero nos proteje de los altamente peligrosos efectos del viento solar.

   En los cuerpos no magnéticos, como la Luna, el viento solar impacta directamente contra la superficie.

   Así como el viento solar se expande por el espacio, crea una burbuja magnetizada de plasma caliente alrededor del Sol, llamada la heliosfera. Eventualmente, el viento solar en expansión se encuentra con las partículas cargadas y el campo magnético del gas interestelar. La frontera creada entre el viento solar y el gas interestelar es la heliopausa. La forma y localización precisa de la heliopausa no se conoce, pero probablemente se parece en forma a la magnetosfera terrestre y el frente de choque probablemente se encuentra a unas 110 - 160 UA del Sol. Las sondas Voyager y Pioneer llegarán a la heliopausa dentro de otra década, probablemente.

   La sonda Ulysses está llevando a cabo un extenso estudio del Sol y del viento solar.

   Las partículas de mayor energía del medio interplanetario se llaman rayos cósmicos. Algunos tienen un origen solar; los más energéticos, sin embargo, se originan en otros procesos desconocidos y muy energéticos fuera de nuestro sistema solar.

   La interacción del viento solar, el campo magnético de la Tierra y la alta atmósfera terrestre causa las auroras. Otros planetas con campos magnéticos importantes (especialmente Júpiter) tienen similares efectos.

   La luz zodiacal y el gegenschein están causados por el polvo interplanetario.

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Cuestiones Pendientes

  • La naturaleza de la heliopausa sigue siendo una de las grandes preguntas sin responder de la física del espacio. ¿Durará lo suficiente la sonda Voyager para alcanzarla?